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TIEMPO DE ADVIENTO



Domingo 29 de Noviembre es el 1er Domingo de Adviento.

 La redención del hombre se debe a la muerte y Resurrección de Jesús, pero es lógico celebrar el inicio de esa gran manifestación del amor de Dios, o sea, su venida al mundo o "Adviento".

Esta venida se nos presenta en tres dimensiones:

 

  • Adviento Histórico. Es la espera en que vivieron los pueblos que ansiaban la venida del Salvador. Va desde Adán hasta la encarnación, abarca todo el Antiguo Testamento. Escuchar en las lecturas a los Profetas, nos deja una enseñanza importante para preparar los corazones a la llegada del Señor. Acercarse a esta historia es identificarse con aquellos hombres que deseaban con vehemencia la llegada del Mesías y la liberación que esperaban de él.

  • Adviento Místico. Es la preparación moral del hombre de hoy a la venida del Señor. Es un Adviento actual. Es tiempo propicio para la evangelización y la oración que dispone al hombre, como persona, y a la comunidad humana, como sociedad, a aceptar la salvación que viene del Señor. Jesús es el Señor que viene constantemente al hombre. Es necesario que el hombre se percate de esta realidad, para estar con el corazón abierto, listo para que entre el Señor. El Adviento, entendido así, es de suma actualidad e importancia.

  • Adviento Escatológico. Es la preparación a la llegada definitiva del Señor, al final de los tiempos, cuando vendrá para coronar definitivamente su obra redentora, dando a cada uno según sus obras. La Iglesia invita al hombre a no esperar este tiempo con temor y angustia, sino con la esperanza de que, cuando esto ocurra, será para la felicidad eterna del hombre que aceptó a Jesús como su salvador.

Esta celebración manifiesta cómo todo el tiempo gira alrededor de Cristo, el mismo ayer, hoy y siempre; Cristo el Señor del tiempo y de la Historia.

Esquema del adviento:   Inicia con las vísperas del domingo más cercano al 30 de Noviembre y termina antes de las vísperas de la Navidad. Los domingos de este tiempo se llaman 1°, 2°, 3° y 4° de Adviento. Los días del 16 al 24 de diciembre (la Novena de Navidad) tienden a preparar más específicamente las fiestas de la Navidad.

El color de los ornamentos del altar y la vestidura del sacerdote es el morado, igual que en Cuaresma, que simboliza austeridad y penitencia. Son cuatro los temas que se presentan durante el Adviento:

 

I Domingo, la vigilancia en espera de la venida del Señor.

Durante esta primer semana las lecturas bíblicas y la predicación son una invitación con las palabras del Evangelio: "Velen y estén preparados, que no saben cuándo llegará el momento".

Es importante que, como familia nos hagamos un propósito que nos permita avanzar en el camino hacia la Navidad; ¿qué te parece si nos proponemos revisar nuestras relaciones familiares? Como resultado deberemos buscar el perdón de quienes hemos ofendido y darlo a quienes nos hayan ofendido para comenzar el Adviento viviendo en un ambiente de armonía y amor familiar. Desde luego, esto deberá ser extensivo también a los demás grupos de personas con los que nos relacionamos diariamente, como la escuela, el trabajo, los vecinos, etc. Esta semana, en familia al igual que en cada comunidad parroquial, encenderemos la primer vela de la Corona de Adviento, color morada, como signo de vigilancia y deseos de conversión.

II Domingo, la conversión, nota predominante de la predicación de Juan Bautista.

Durante la segunda semana, la liturgia nos invita a reflexionar con la exhortación del profeta Juan Bautista: "Preparen el camino, Jesús llega" y, ¿qué mejor manera de prepararlo que buscando ahora la reconciliación con Dios? En la semana anterior nos reconciliamos con las personas que nos rodean; como siguiente paso, la Iglesia nos invita a acudir al Sacramento de la Reconciliación (Confesión) que nos devuelve la amistad con Dios que habíamos perdido por el pecado. Encenderemos la segunda vela morada de la Corona de Adviento, como signo del proceso de conversión que estamos viviendo.

Durante esta semana puedes buscar en los diferentes templos que tienes cerca, los horarios de confesiones disponibles, para que cuando llegue la Navidad, estés bien preparado interiormente, uniéndote a Jesús y a los hermanos en la Eucaristía.

III Domingo, el testimonio, que María, la Madre del Señor, vive, sirviendo y ayudando al prójimo.

Coincide este domingo con la celebración de la Virgen de Guadalupe, y precisamente la liturgia de Adviento nos invita a recordar la figura de María, que se prepara para ser la Madre de Jesús y que además está dispuesta a ayudar y servir a quien la necesita. El evangelio nos relata la visita de la Virgen a su prima Isabel y nos invita a repetir como ella: "Quién soy yo para que la madre de mi Señor venga a verme?.

Sabemos que María está siempre acompañando a sus hijos en la Iglesia, por lo que nos disponemos a vivir esta tercer semana de Adviento, meditando acerca del papel que la Virgen María desempeñó. Te proponemos que fomentes la devoción a María, rezando el Rosario en familia, uno de los elementos de las tradicionales posadas, que inician el próximo día 16. Encendemos como signo de espera gozosa, la tercer vela, color rosa, de la Corona de Adviento.

IV Domingo, el anuncio del nacimiento de Jesús hecho a José y a María.

Las lecturas bíblicas y la predicación, dirigen su mirada a la disposición de la Virgen María, ante el anuncio del nacimiento de su Hijo y nos invitan a "Aprender de María y aceptar a Cristo que es la Luz del Mundo". Como ya está tan próxima la Navidad, nos hemos reconciliado con Dios y con nuestros hermanos; ahora nos queda solamente esperar la gran fiesta. Como familia debemos vivir la armonía, la fraternidad y la alegría que esta cercana celebración representa. Todos los preparativos para la fiesta debieran vivirse en este ambiente, con el firme propósito de aceptar a Jesús en los corazones, las familias y las comunidades. Encendemos la cuarta vela color morada, de la Corona de Adviento.

Corona de Adviento: 

En muchos hogares, durante el Adviento y la Navidad, ponen como centro de mesa una corona con 4 velas. Además de ser un elemento decorativo, esta corona anuncia que la Navidad está cerca y debemos prepararnos.

Los cristianos para prepararnos a la venida de nuestra LUZ Y VIDA, el nacimiento de Jesús, usamos esta "Corona de ADviento" como medio para esperar a Cristo y rogarle infunda en nuestras almas su Luz.

  • Significado El círculo de follaje verde, recuerda la eternidad de Dios, reflejando su unidad y eternidad. Nos ayuda a pensar en los miles de años de espera del Mesías, desde Adán hasta  Cristo y, en la actual espera de la segunda venida de Cristo; nos concientiza que de Dios venimos y hacia Él nos dirigimos.

     El color verde del follaje nos recuerda que Cristo está vivo entre nosotros, la vida de gracia, el crecimiento espiritual y la esperanza que debemos cultivar durante el Adviento.

    Las cuatro velas que se colocan alrededor, representan los cuatro domingos de Adviento. Significan la luz que disipan las tinieblas del pecado,  Tres de ellas son de color morado para recordarnos que estamos en espíritu de vigilia, penitencia y sacrificio por la llegada de Cristo. Una es de ,  color rosa que manifiesta la alegria de que el nacimiento de Jesús está cerca.

    El dia de Navidad las velas moradas se substituyen por las de color rojo y en el centro se coloca una vela blanca o cirio simbolizando a Cristo como centro de  cuanto existe.

    La luz de las velas simboliza la Luz de Cristo que desde pequeños buscamos y nos permite ver el mundo como nuestro interior.


    Celebración. Es una costumbre que reúne a la familia, pues es allí en donde se sugiere la celebración. La familia unida hace una oración en torno a la corona, con alguna meditación alusiva a las lecturas dominicales; se enciende una vela cada semana cantando algo que hable de la espera del Salvador. La noche del 24 de diciembre con las cuatro velas encendidas, se enciende por último la vela blanca cantando villancicos y se "acuesta al niño Jesús" en el nacimiento, como de costumbre, desde luego después de haber leído el Evangelio del relato del Nacimiento en Belén y de haber hecho una reflexión y oración todos juntos. Generalmente en los templos se reparten hojas con oraciones sugeridas para esta celebración.

Nuestra preparación: 

Adviento es un tiempo de preparación para el Encuentro jubiloso con Jesucristo vivo, que nace en Belén, en nuestro corazón y se manifiesta en todas las expresiones de amor, de paz, de perdón.

Es un tiempo de espera viva y dinámica que se da por la oración, la meditacion en la Palabra esperanzadora y profética que se proclama en la liturgia de la Misa de cada día.

Es un tiempo para enderezar nuestra vida, nuestras costumbres, nuestros principios y las intenciones del corazón y de nuestras obras.

En este tiempo vamos a encontrar muchos signos que infundiran en nuestras vidas el espiritu de adviento y navidad.

Estan a nuestro alcance otros signos más espirituales y por lo mismo más profundos como el espíritu de penitencia que nos lleva a la conversión y a la reconciliacion. Tiempo de pedir perdón, de hacer paces.

Es tiempo para acercarse a la confesión y preparar nuestro interior como un pesebre para que nazca el Salvador.

Tiempo para Meditar la Palabra de Dios que se nos propone en la Misa de todos los días, particularmente los domingos, de tal manera que, en lo personal y como pueblo de Dios vivamos el nacimiento de Jesús.

Tiempo para multiplicar obras de Misericordia con los que menos tienen, de acompañar a nuestros enfermos, de asistir a los necesitados y de mostrar con nuestras actitudes la misericordia de Aquél que siendo rico se hizo pobre para habitar entre nosotros.

Fortalezcamos nuestro espíritu en lo personal, familiar y como pueblo de Dios.


La venida espiritual

En Cristo, el Hijo eterno, Dios ha aparecido entre nosotros en forma humana. E intenta entrar en lo más íntimo de nuestras vidas, a fin de compartir su vida con nosotros. Él está a la puerta y llama, pero jamás forzará la entrada. La puerta que da acceso a nuestros corazones sólo puede ser abierta desde dentro.